
La campana es un idiófono de percusión: un cuerpo de metal con forma de copa invertida que suena al ser golpeado, sin cuerdas ni parches ni columna de aire. Suena ella misma. Y aunque parezca el instrumento más simple del mundo, tiene una peculiaridad que no tiene ningún otro: cuando golpeas una campana no oyes una nota, oyes cinco a la vez.
Respuesta rápida
- Qué es: idiófono de percusión de metal fundido, en forma de copa invertida.
- Material: bronce de campana, una aleación de 78 % de cobre y 22 % de estaño.
- Partes: yugo, asas, hombro, tercio, medio, medio pie, pie, labio y borde, más el badajo que cuelga dentro.
- Cómo suena: emite cinco parciales a la vez; la tercera menor es la que le da su color melancólico.
- No confundir: un carillón no es una campana, es un conjunto de 23 campanas o más tocadas desde un teclado.
El estudio de las campanas tiene nombre propio: campanología.
Partes de la campana
Una campana se divide en franjas horizontales que van del hombro al borde, y cada una tiene nombre propio. Son los nombres que usan los fundidores y los campaneros, y sirven tanto para describir la forma como para situar las inscripciones.

De arriba abajo: el yugo del que cuelga, las asas que la sujetan a él, el hombro donde el cuerpo se ensancha, el tercio (la franja de las inscripciones), el medio, el medio pie, el pie —la parte más gruesa, donde golpea el badajo—, el labio y el borde. Dentro cuelga el badajo.
El badajo es la pieza que produce el sonido. Se compone de una vara llamada caña rematada en una bola, suele ser de hierro forjado y va atado a las asas con correas de cuero o cuerda. No es un detalle menor: el peso y el punto exacto donde la bola golpea determinan buena parte del timbre. En campanas pequeñas el badajo se sustituye a veces por una esfera suelta encerrada en el cuerpo, y en instalaciones modernas por un electromartillo que percute desde fuera.
Un dato que usan los fundidores: el espesor del pie, la zona más gruesa, equivale aproximadamente a un treceavo del diámetro de la campana. Esa proporción es la que fija la nota.
Hemos desarrollado cada pieza por separado —qué hace, de qué está hecha y qué se le estropea— en la guía completa de las partes de la campana. Y si lo que buscas es la campana de torre en concreto, con su yugo y su contrapeso, está en partes de una campana de iglesia.
Por qué una campana suena a varias notas a la vez
Esta es la rareza del instrumento. Cuando pulsas una cuerda o soplas un tubo, los armónicos que salen son múltiplos ordenados de una fundamental y el oído los funde en una sola nota clara. En una campana no: su forma de copa hace vibrar el metal en varios modos a la vez que no guardan esa relación ordenada. El resultado son cinco parciales simultáneos que el oído percibe por separado.
La clave está en la tercera: en una campana es una tercera menor, y por eso casi todas las campanas suenan con ese punto melancólico aunque la melodía que toquen sea alegre. No es una impresión subjetiva, está en el metal. Lo que el oído identifica como «la nota» de la campana suele coincidir con el parcial nominal, el más agudo de los cinco.
Afinar una campana consiste en rebajar metal del interior con torno después de fundirla, en zonas concretas, hasta que esos cinco parciales caen donde deben. Se comprueba con afinadores estroboscópicos. Es un trabajo que no admite marcha atrás: si quitas metal de más, la campana está perdida.
Tipos de campana
| Tipo | Cómo es | Cómo suena |
|---|---|---|
| Campana de torre | Bronce fundido, de decenas de kilos a varias toneladas, colgada de un yugo en una espadaña o campanario | Se toca volteándola o golpeando el badajo con una cuerda; cuanto más grande, más grave y más lejos llega |
| Campana de mano | Copa de metal con mango de cuero, madera o plástico | Se hace sonar moviendo la muñeca; en los coros de campanas cada músico lleva varias notas |
| Cencerro | Chapa doblada, no fundida, de forma troncocónica. Entre 11 y 24 cm | Sonido seco y sin resonancia. En su versión de percusión latina se golpea con una baqueta |
| Campanas tubulares | Tubos de metal colgados de un bastidor, afinados cromáticamente | Imitan el sonido de las campanas de torre en la orquesta |
| Cascabeles | Esfera de metal cerrada con una bolita suelta dentro | Suenan al agitarse. Son los de los trineos y los de la Navidad |
Una campana de iglesia no es un carillón. Es un error muy repetido. Un carillón es un instrumento completo: un mínimo de 23 campanas afinadas cromáticamente y tocadas desde un teclado de varas de madera y pedales. Si hay menos de 23 campanas, en campanología se llama chime o juego de campanas, no carillón.
De qué está hecha: el bronce de campana
El metal tradicional tiene nombre propio: bronce de campana, una aleación de 78 % de cobre y 22 % de estaño. Esa proporción de estaño es mucho más alta que la de un bronce corriente, y es lo que hace el metal duro, quebradizo y extraordinariamente sonoro. El mismo tipo de aleación se usa en los platillos.
Se han probado alternativas. En la Inglaterra de mediados del siglo XIX se fundieron campanas de acero porque salían mucho más baratas, pero se corroían y perdían afinación; su fabricación se abandonó en los años setenta. También existen campanas pequeñas decorativas de cerámica o vidrio, pero ahí ya no hablamos de instrumento.

Cómo se fabrica una campana
El oficio se llama fundición de campanas y en Europa está documentado desde los siglos IV y V. El procedimiento tradicional de las campanas grandes es el molde de dos piezas, y se trabaja con la campana boca abajo:
- Se levanta un núcleo de material poroso —ladrillo o coque— sobre una placa base.
- Se recubre con una mezcla de barro, paja y estiércol de caballo, que se va perfilando con una plantilla giratoria hasta darle la curva exacta del interior.
- Se seca con calor suave y se alisa con grafito y tiza.
- Sobre ese perfil se construye la falsa campana, y encima de ella la capa exterior del molde.
- Se retira la falsa campana, quedando el hueco por donde entra el bronce fundido.
- Tras enfriar y romper el molde, llega la afinación: rebajar metal con torno hasta cuadrar los cinco parciales.
Las campanas pequeñas siguen otro camino: el de la cera perdida, el mismo procedimiento milenario de la escultura en bronce.
Para qué se han usado las campanas
Religioso y horario
Es su uso más conocido: convocar a los fieles, marcar los momentos de la liturgia y, durante siglos, dar la hora a todo un pueblo cuando nadie tenía reloj. Esas dos funciones conviven todavía hoy en muchos campanarios, con campanas distintas para cada cosa. Cada toque significaba algo concreto, y ese repertorio lo desarrollamos en los toques de campana.
Fuera del cristianismo también son centrales. En Japón, el sintoísmo usa los suzu, campanas esféricas con perdigones dentro, y el budismo las kane, semiesféricas y golpeadas desde fuera con un mazo. En el hinduismo y el budismo indio la campana ritual se llama ghanta, y cuelga a la entrada de muchos templos para que la haga sonar quien entra.

Civil y militar
La campana del concejo convocaba al vecindario, avisaba de incendios y daba la alarma ante un ataque. En la Edad Media reunía a la hueste antes de salir de algara.
Y hubo un uso que hoy resulta difícil de imaginar: el bronce de las campanas era botín de guerra. Al tomar una plaza, el jefe de artillería tenía derecho a apropiarse de las campanas, que la población solía rescatar pagando. Napoleón recuperó la costumbre en el sitio de Dánzig y repartió su valor entre la artillería. El metal de campana y el metal de cañón son prácticamente el mismo: fundir unas para hacer otros fue una práctica habitual durante siglos.
Historia y de dónde viene la palabra «campana»
Las campanillas de metal son antiquísimas: aparecen en Egipto, en Asia y en el mundo grecorromano, donde los romanos las llamaban tintinnabula. La iglesia cristiana las adopta para convocar a los fieles hacia el siglo V, con el nombre de signum, «señal». Hasta el siglo VII siguen siendo piezas pequeñas; a partir del XIII empiezan a fundirse grandes, y en el XVI alcanzan tamaños colosales.
⭐ El origen del nombre: lo que casi todo el mundo cuenta mal
La versión que circula por todas partes dice que san Paulino de Nola inventó las campanas hacia el año 400 en la región italiana de Campania, y que de ahí viene el nombre. Es una leyenda piadosa: no hay apoyo documental para atribuirle la invención.
Lo curioso es que la conexión con Campania sí es real, solo que por otro motivo. «Campana» viene del latín tardío vasa campana, «recipientes de Campania»: aquella región producía el bronce de mejor calidad del imperio, y el nombre del lugar acabó designando el objeto hecho con su metal. El bronce bautizó a la campana, no el santo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llama la pieza que hace sonar la campana?
El badajo. Es la pieza de hierro que cuelga dentro y golpea el cuerpo de la campana al balancearse. Se compone de una vara llamada caña y una bola en el extremo, que es la que toca el metal. En algunas instalaciones modernas se sustituye por un electromartillo que percute desde fuera.
¿Qué hay dentro de una campana?
Solo el badajo, colgado de las asas con correas de cuero o cuerda. El interior de una campana está hueco: lo que vibra es la propia pared de bronce, cuyo espesor varía desde el hombro hasta el pie. Esa variación de grosor es justamente lo que determina la nota.
¿De qué material está hecha una campana?
De bronce de campana: una aleación de 78 % de cobre y 22 % de estaño. Ese porcentaje alto de estaño la hace dura y muy sonora, a costa de volverla quebradiza. Las campanas de acero que se probaron en el siglo XIX se abandonaron porque se corroían y perdían la afinación.
¿Por qué las campanas suenan tristes?
Porque entre los cinco parciales que emite una campana hay una tercera menor. En la mayoría de los instrumentos los armónicos refuerzan una tercera mayor, que el oído asocia a lo alegre; en la campana es al revés, y por su forma de copa esa tercera menor suena con fuerza. Es una característica física del instrumento, no una impresión cultural.
¿Una campana de iglesia es un carillón?
No. Un carillón es un instrumento formado por un mínimo de 23 campanas afinadas cromáticamente y tocadas desde un teclado de varas y pedales. Un campanario con dos, tres o diez campanas no es un carillón: en campanología se denomina juego de campanas o chime.
¿Cómo se afina una campana?
Rebajando metal del interior con un torno después de la fundición, en zonas concretas de la pared, hasta que los cinco parciales caen en su sitio. Se verifica con afinadores estroboscópicos. Es irreversible: el metal que se quita no se puede devolver, así que una campana mal afinada ya no tiene arreglo.
¿Por qué se llama campana?
Del latín tardío vasa campana, «recipientes de Campania», porque esa región italiana producía el bronce de mejor calidad del imperio romano. La versión popular que atribuye la invención a san Paulino de Nola es una leyenda sin respaldo documental, aunque el vínculo con Campania sí sea cierto.
Para seguir
- Partes de la campana — qué hace cada pieza, una a una.
- Partes de una campana de iglesia — el yugo, el contrapeso y el mecanismo de volteo.
- El badajo — la pieza que golpea y cómo cambia el sonido.
- Toques de campana — repique, rebato, difuntos y qué significaba cada uno.
- Carillón — el instrumento de 23 campanas o más con teclado.
- Gong y triángulo — otros idiófonos de metal.
Contenido revisado y verificado en octubre de 2026. Terminología de las partes y oficio de fundición contrastados con Campaners de la Catedral de València; definición de carillón y parciales, con Wikipedia y EcuRed.