
Se llama badajo. Es la pieza alargada que cuelga dentro de la campana y la golpea al balancearse. Si has llegado aquí buscando cómo se llama «el palo de la campana» o «lo que hace sonar la campana», esa es la respuesta: el badajo, y lo que golpea el bronce es la bola de su extremo.
Respuesta rápida
- Qué es: la pieza percutora que cuelga dentro de la campana.
- Partes: la anilla o ancla de arriba, la caña y la bola.
- De qué es: hierro forjado, más blando que el bronce a propósito.
- Cómo cuelga: atado con una badana de cuero al asa badajera.
- Dónde golpea: en la arista del labio, donde el pie se junta con la pared.
Al golpe del badajo la lengua le tiene nombre propio: badajazo.
Las partes del badajo
Parece una barra con una bola y tiene tres partes bien diferenciadas, cada una con su función:
| Parte | Qué hace | Qué se le estropea |
|---|---|---|
| Anilla | El remate superior —en anilla o en forma de ancla— por donde se ata a la campana | Se desgasta por rozamiento con la correa; si cede, el badajo cae |
| Caña | La vara que une la anilla con la bola. Más fina arriba y más gruesa abajo | Puede doblarse con un golpe violento y descolocar el punto de impacto |
| Bola | La masa del extremo. Es lo único que toca el bronce | Se aplana y se deforma en la zona de impacto |
Cómo cuelga: la badana y el asa badajera
Aquí hay un detalle que mucha gente no espera: el badajo no va atornillado ni soldado a la campana. Cuelga atado, y lo hace de una asa concreta. Las campanas tienen varias asas en la cabeza, pero la que soporta el badajo tiene nombre propio: el asa badajera, la central.
La atadura tradicional se hace con una badana, una correa de cuero, o con cuerda. Y que sea de cuero no es pobreza de medios: la correa amortigua. Permite que el badajo oscile con libertad y absorbe parte del golpe que de otro modo se transmitiría íntegro al bronce. Un badajo colgado rígido castiga mucho más la campana.
La badana es la pieza que hay que revisar más a menudo. Es de cuero, está a la intemperie en lo alto de una torre y aguanta el peso de una barra de hierro que se mueve miles de veces. Cuando se rompe, el badajo cae; y un badajo de varios kilos cayendo desde un campanario es exactamente el accidente que nadie quiere. Revisarla es cosa de un minuto y se hace cada temporada.
Por qué es de hierro y no de acero: la pieza sacrificable
Este es el concepto que explica todo lo demás, y el que casi nadie cuenta. El badajo se fabrica tradicionalmente en hierro forjado, que es más blando que el bronce de la campana. No es una limitación técnica: es una decisión deliberada.
En cualquier pareja de piezas que se golpean miles de veces, una de las dos va a ceder. La pregunta es cuál. Y la respuesta sensata es evidente: que ceda la barata.
Un badajo gastado se forja de nuevo o se sustituye por unos cientos de euros. Una campana rajada hay que bajarla de la torre, llevarla a un taller especializado y asumir que ya no sonará exactamente igual. Por eso el badajo es, en términos de mantenimiento, una pieza sacrificable: está ahí para desgastarse en lugar del bronce.
El mismo razonamiento explica el peso. El badajo se elige por la campana, nunca al revés. Uno demasiado pesado para su campana pega con más fuerza de la que el bronce admite y acaba fisurándolo; uno demasiado ligero no la hace sonar con cuerpo. En la guía de las partes de la campana está desarrollado dónde debe caer exactamente el golpe.
Variantes regionales: el badajo de caña de madera
No todos los badajos son enteramente de hierro. En Aragón y en la mitad norte de la antigua corona de Castilla es frecuente una solución mixta: la caña de madera y de hierro solo la bola y la sujeción.
Tiene su lógica. La madera pesa menos, así que el conjunto golpea con menos violencia manteniendo la masa donde hace falta —en la bola—, y además amortigua. Es la misma idea que la badana de cuero, aplicada al cuerpo de la pieza. Que una tradición local haya llegado a esa solución por su cuenta dice bastante de lo bien entendido que estaba el problema.
Cuándo hay que cambiar un badajo
El badajo trabaja golpeando miles de veces al año, así que se gasta. Estas son las señales, y conviene cogerlas pronto porque un badajo deteriorado empieza a castigar la campana:
| Señal | Qué significa | Urgencia |
|---|---|---|
| La bola está aplanada | Desgaste normal por uso. El golpe deja de ser limpio y se reparte peor | 🟠 Reponer en cuanto se note en el sonido |
| La caña está doblada | Hubo un golpe violento. El punto de impacto se ha desplazado | 🔴 Inmediata: estará golpeando donde no debe |
| La badana está cuarteada | El cuero se ha resecado y está a punto de romper | 🔴 Inmediata: riesgo de caída |
| El sonido ha cambiado | Casi siempre es el badajo antes que la campana | 🟠 Revisar antes de culpar al bronce |
| Golpea fuera del labio | Se ha descolgado o la caña cedió | 🔴 Inmediata: es así como se rajan las campanas |
Una precisión importante: un badajo roto no se suelda. La soldadura crea un punto rígido y de dureza distinta justo donde la pieza tiene que flexionar y absorber, de modo que el fallo vuelve, y vuelve peor. Se forja uno nuevo, que además permite ajustar peso y longitud a la campana concreta.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llama el palo de la campana?
Badajo. Es la pieza alargada que cuelga en el interior y golpea el bronce al balancearse la campana. La vara se llama caña y el extremo que golpea es la bola. Al golpe en sí también se le da nombre: badajazo.
¿Cómo se llama lo que hace sonar la campana?
El badajo, cuando golpea desde dentro. En campanas de torre automatizadas el sonido puede producirlo en cambio un electromazo, un dispositivo que percute el bronce desde fuera. Y en las campanas pequeñas y los cascabeles, una bolita suelta encerrada en el cuerpo.
¿De qué está hecho un badajo?
De hierro forjado, que es más blando que el bronce de la campana. Esa diferencia de dureza es intencionada: convierte al badajo en la pieza que se desgasta, protegiendo el bronce. En Aragón y el norte de Castilla es frecuente una variante con la caña de madera y solo la bola y la sujeción de hierro.
¿Por qué el badajo no es de acero?
Porque el acero es más duro que el bronce, y en una pareja de piezas que se golpean miles de veces siempre cede la más blanda. Con un badajo de acero quien se desgasta y acaba rajándose es la campana, que es la pieza cara e irreemplazable. Con uno de hierro cede el badajo, que se vuelve a forjar.
¿Cómo se sujeta el badajo a la campana?
Atado, no atornillado. Se cuelga del asa badajera —la asa central de la cabeza de la campana— mediante una badana de cuero o una cuerda. El cuero amortigua y deja que el badajo oscile libre; colgado rígido, el golpe se transmitiría entero al bronce.
¿Cuándo hay que cambiar el badajo de una campana?
Cuando la bola aparece aplanada o deformada, cuando la caña se ha doblado, cuando la badana está cuarteada o cuando el golpe deja de caer en el labio. Si el sonido de la campana ha cambiado, lo primero que hay que revisar es el badajo, no el bronce.
¿Se puede soldar un badajo roto?
No es recomendable. La soldadura introduce un punto rígido y de dureza distinta justo donde la pieza necesita flexionar, así que el fallo reaparece y suele ser peor. Lo correcto es forjar uno nuevo, que además permite ajustar peso y longitud a esa campana concreta.
Para seguir
- Partes de la campana — las diez piezas del bronce y dónde debe caer el golpe.
- Partes de una campana de iglesia — el herraje de torre: yugo, cabezal, ejes y electromazo.
- Toques de campana — repique, bandeo, volteo y qué significa cada uno.
- Campana — el artículo principal: tipos, bronce, fundición e historia.
Contenido revisado y verificado en octubre de 2026. Partes del badajo, materiales y variantes regionales, contrastados con Voz de Bronce y Campaners de la Catedral de València; elección y sustitución, con Artesanías Jiménez; definición, con el Diccionario de la lengua española.